¿Sabías que dentro de tu cabeza hay una red compleja de partes que controlan todo lo que piensas, sientes y haces? Estas partes se llaman estructuras cerebrales y aunque no las veas, son responsables de que puedas leer este artículo, recordar tu desayuno o abrazar a alguien que quieres.
En el centro de rehabilitación neurológica Alcume, ubicado en Madrid, trabajamos con niños y adultos para recuperar o mejorar funciones que dependen de estas estructuras. Y aunque el cerebro parece algo muy complejo, aquí te lo vamos a explicar con palabras sencillas.
Las estructuras cerebrales son las diferentes partes que forman el cerebro. Cada una tiene una forma, una ubicación y una función concreta. Es como una ciudad con barrios diferentes: Algunos se encargan del lenguaje, otros del movimiento, otros de las emociones…
Estas estructuras están conectadas entre sí. Funcionan como un equipo que se coordina para que puedas vivir tu día a día. Si una parte se daña, como puede ocurrir por un accidente, un ictus o un trastorno del desarrollo, se pueden ver afectadas funciones muy importantes. Ahí es donde entra la neurorrehabilitación.
Las principales estructuras cerebrales y sus funciones
Corteza cerebral
Es la capa más externa del cerebro. Tiene pliegues y se divide en varios lóbulos. Aquí ocurren funciones como pensar, hablar, planificar o recordar. Cuando trabajamos con personas que han perdido habilidades cognitivas, muchas veces la causa está en esta zona.
Lóbulo frontal
Está justo detrás de tu frente. Se encarga de la planificación, el razonamiento, el autocontrol y la iniciativa. Un daño aquí puede causar impulsividad, apatía o dificultad para resolver problemas.
Lóbulo parietal
Nos ayuda a entender el espacio y a realizar movimientos coordinados. Si está afectado, puede haber problemas con las praxias, que son las acciones motoras organizadas, como vestirse o escribir.
Lóbulo temporal
Es clave para la memoria y el lenguaje. También procesa los sonidos. En niños con trastornos del desarrollo, trabajamos mucho esta zona porque está relacionada con la comprensión y la expresión oral.
Lóbulo occipital
Su trabajo es procesar lo que vemos. No tiene que ver solo con la vista física, sino con cómo interpreta el cerebro las imágenes. Una lesión aquí puede provocar dificultades para reconocer caras o leer.
Cerebelo
Situado en la parte posterior e inferior, se encarga del equilibrio y la coordinación. Cuando hay alteraciones en esta zona, la persona puede parecer torpe al caminar o al hacer movimientos finos.
Tálamo
Actúa como un centro de control. Recibe señales de otras partes del cuerpo y las dirige a donde deben ir en el cerebro. Si falla, la información se puede perder o llegar mal.
Hipocampo
Es una estructura muy importante para la memoria. Sin él, no podríamos almacenar recuerdos nuevos. En adultos mayores o en pacientes con daño cerebral, su deterioro es común.
Amígdala
Es clave en la gestión de las emociones, sobre todo el miedo y la respuesta ante el peligro. En niños o adultos con ansiedad, esta estructura puede estar hiperactiva.
Tronco encefálico
Es la parte más primitiva del cerebro. Controla funciones automáticas como respirar, dormir o mantener la temperatura del cuerpo. Es vital para la vida.
¿Por qué es importante conocer las estructuras cerebrales?
Conocer las estructuras cerebrales nos ayuda a entender qué puede estar pasando cuando una persona presenta dificultades cognitivas, emocionales o conductuales. No se trata solo de comportamientos o habilidades: Muchas veces hay un origen físico, una parte del cerebro que no está funcionando bien.
Desde la neuropsicología: intervención tras el daño cerebral
En Alcume, intervenimos desde la neuropsicología cuando hay alteraciones en estas estructuras que provocan afectación cognitiva, emocional y/o conductual. Lo hacemos con tratamientos personalizados para niños y adultos. Estas son algunas de las áreas en las que trabajamos:
Alteraciones cognitivas
Cuando hay problemas de atención, orientación, memoria, lenguaje, praxias o funciones ejecutivas como la planificación y el razonamiento. Estas funciones suelen estar relacionadas con los lóbulos frontales y temporales.
Alteraciones conductuales
Detectamos casos de apatía, impulsividad, falta de iniciativa o incluso agresividad. Muchas veces, esto tiene que ver con un fallo en las conexiones entre estructuras frontales y otras zonas emocionales del cerebro.
Alteraciones emocionales
La ansiedad, la depresión o los cambios bruscos de ánimo pueden deberse a una disfunción en estructuras como la amígdala o el hipotálamo. Desde la intervención neuropsicológica ayudamos a regular estas respuestas.
¿Cómo evaluamos en nuestro centro de Madrid?
Realizamos evaluaciones neuropsicológicas completas. Observamos cómo funcionan las estructuras cerebrales a través de pruebas prácticas, tests cognitivos y entrevistas clínicas. Esto nos permite saber si un niño tiene un trastorno del desarrollo o si un adulto necesita rehabilitación tras un daño adquirido.
¿Qué conseguimos al trabajar sobre las estructuras cerebrales?
Con la intervención adecuada, el cerebro puede adaptarse. A eso lo llamamos neuroplasticidad. Si una estructura está dañada, otras pueden aprender a compensarla. Esto solo se logra con un tratamiento constante, individualizado y centrado en las necesidades del paciente.
En Alcume, trabajamos para que cada persona recupere no solo funciones, sino también confianza, autonomía y bienestar emocional. Porque rehabilitar el cerebro es recuperar calidad de vida.